sábado, 15 de julio de 2017

Hace unos años oí la mítica leyenda de que la gente cambiaba de ciudad para huir de su pasado, para olvidar, para no vivir en la misma ciudad llena de recuerdos de un antiguo amor, para no tener que recordar cada vez que iba al restaurante de la esquina.

Y entonces pensé que tontería,
pero ahora lo entiendo todo.

Ahora entiendo lo que es ir caminando sin preocupacion alguna, porque sabes que no está ni a 20 km de ti.

Ahora entiendo la libertad que es pasear y no tener que pasar por esa calle durante semanas, mirando siempre una ventana vacía para saber si quizás esta, para saber si quizás este haciendo lo de antes.

Y entonces te das cuenta de que el aire sigue existiendo y es eso lo que te mantiene vivo.
Tu oxigeno necesario y empiezas a sentir la sensación de que no necesitas nada más que eso, aire, oxigeno.
Y es que alomejor ese era tu problema, que entre tanta contaminación se te había olvidado lo que era el aire e ibas respirando de bombona en bombona, hasta creer que él, era tu oxígeno.

Y después de tantas idas y venidas,
Lo único que tenia claro, es que tenia ganas de ti.

Y entonces empiezas  a comprender lo que significa echar de menos,
y no es como creias.

Y es que quizás, y solo quizás,
no habias echado de menos a alguien nunca,
Aunque siempre habías pensado que si.

miércoles, 12 de julio de 2017

Volví a aquel lugar, un año más tarde.
Me volví a tumbar en aquel sillón, y mire al cielo.
Busque las estrellas que prometí una noche volver a ver junto a ti.
Pero ya no estaban, como arte de magia habían desaparecido.
Y entonces el cielo parecía negro. La noche se había adueñado del bar.
Ya sólo quedaba un barco pescando o simplemente viajando por la mar.
La luna ya no brillaba en el mar, de hecho ni si quiera la veía.
Y entonces, me di cuenta de lo que había cambiado todo en un año, de lo rápido que pasa el tiempo y el porqué de la frase : "el mar, allí donde se dejan los problemas, Allí donde la gente olvida sus penas."

jueves, 6 de julio de 2017

Porque de toda la gente que había en aquel patío, decidiste venir a hablar conmigo.
Porque de toda aquella sala, sabias que yo sería tu mirada cómplice.
Porque de todas los nombres ridículos que me podían llamar, solo tu me podias llamar así.
Porque supiste ser en cada momento lo que necesitaba, un amigo, un enemigo, un confidente, un complice, un catequista, un desconocido, un gran conocido; simplemente gracias.

miércoles, 5 de julio de 2017

Y que estés callado.
Y que me mires de lejos.
Y que de repente paren los silencios.

Y que me demuestres, (Una vez mas), que eres la mejor sensación del mundo.
Y que después de tres días sin hablar y sin saber muy bien como, te presentes en puerta.
Y que tenga que salir corriendo, dejando atrás los restos de una guerra.
Y que me sorprendas.
Y que me enseñes que lo que yo veo malo, puede ser bueno.

Solo tu podías hacer eso.