sábado, 14 de enero de 2017

Cayendo

Las hojas se iban cayendo, una tras otra.
Despacio, te daba tiempo a visualizarlas una a una cayendo.
Pero deprisa, tan deprisa que eran tan difícil de parar como el tiempo.
Poco a poco aquel libro, se iba despedazando, sus hojas cayendo.
Para el libro iba muy lento, poco a poco soltaba una, se iban rompiendo, destrozando por dentro.
Pero si lo mirabas desde fuera, era tan difícil de parar ese proceso.
Aquel libro quería romper lo que para otros era un gran recuerdo.
Aquel libro quería quedarse limpio por dentro, llegar a su esencia y empezar de nuevo.



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