miércoles, 6 de abril de 2016

Que...

Que tenías razón, tus palabras eran las mismas, pero no me cansaba de escucharlas.
Que aunque no te reconociera ni la voz, sentía tu alma.
Que aún podía oír como respirabas aunque estuvieras a kilómetros.
Que aún quería seguir teniendo esas charlas.

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