lunes, 19 de octubre de 2015

Oxigeno

Oxigeno, bendito oxigeno, el que me dabas cada día.
El que se convertía en una sonrisa.
El que sentía cada vez que respirabas.
El que por todo mi cuerpo viajaba.
Oxigeno, bendito oxigeno el que me daba la vida,cada día.
El que si no tenia, moría.
Oxigeno, bendita falta de oxigeno, cuando llegábamos a esos momentos insuperables que nos dejaban sin aliento.

"La vida no se vive por las veces que respiras si no por las veces que te dejan sin aliento"

Y en este caso eramos la excepción de la regla, nuestra vida si que la vivíamos con las veces que tu respirabas, y con las veces que a mi me dejaban sin aliento.

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