viernes, 1 de agosto de 2014

Agradecida.


Siempre me acordare de cuando entre allí. Venia de un lugar donde solo se corría, se jugaba y nada aparentemente se aprendía. Solo se vivía. Como cualquier otro niño, disfrutaba de grandes días, de grandes paseos y de grandes bailes, a veces sola mientras los otros estaban en clase y aprendían.
Fue una aventura, difícil pero que mereció la pena. Deje a un lado la danza y las carreras, Iba atrasada y tenia que correr de una nueva manera.
Aquella profesora se volcó en mi, me enseño una nueva manera. Me enseño a leer y a escribí y siempre la recordaré así: Aquella sonrisa que no se escondía ni un segundo. Aquel empujón que me llevo a lo mas alto de mi, y a lo mas bajo de los otros. Pero que gracias a el pude sobrevivir.

Decía que me había enseñado a escribir y si exacto, me enseño a que lineas en un papel tuvieran sentido para mi y para otros. Pero hubo alguien después de muchos y muchos años que me enseño a que saliera lo mejor de mi y pudiera llegar a escribir tantas y tantas entradas de este blog. Quien lo hubiera imaginado, y aun mas, quien hubiera imaginado que estas entradas hubieran gustado.

Gracias a los que habéis formado parte de todo esto enseñándome cada cosa que pensé que no serviría y sirvió. Y gracias por las que guardo en la memoria que utilizare algún día.

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